
Solo un poco más. Simplemente un día perfecto. Sólo un poco más. La pesadilla se repetía una vez tras otra. Cada mañana despertaba en la misma camilla de operaciones, el mismo cirujano abría mi pecho, la misma calculadora de latidos y la misma pantalla del ordenador de presión se paraban. Todos los días la misma muerte. Todos los días las manos del doctor presionando sus nudillos contra mi corazón. Todos los días se repetían los mismos puntos; la misma hipótesis del cirujano antes de operarme y el mismo sentimiento al abandonar mi cuerpo. ¿Qué más da la táctica que usen si ya he muerto más veces que años tengo? Siento que jamás podré dejar escapar esta pesadilla, me encuentro en un bloque vicioso e interrumpible. Estoy atrapada en la tercera planta del hospital que hay a la vuelta de la esquina de mi casa. Siempre el mismo recorrido sigue mis pasos para acabar muriendo. ¡Oh dios! Dejadme decidir de una vez que quiero hacer, dejar de morir. Ha pasado demasiado tiempo y necesito descansar. La muerte no es como la imaginé, el cielo no es tan hermoso como me contaron. El hedor del quirófano me está destrozando. Ya no sé si estoy viva o muerta, pero lo que sí es seguro es que jamás pasaré las rejas del edén, jamás podré caminar por encima de una nube y jamás me darán a probar las uvas del cielo o cualquier otro manjar. Esta noche volveré a morir y como nunca antes nadie lo había deseado; Espero no volver a despertar mañana.
El ciclo sin fin
Publicado por
Unknown
martes, 14 de diciembre de 2010
0 comentarios:
Publicar un comentario