Retrocediste veinte años en el tiempo y lo cambiaste todo.
Cambiaste tu coche por un burro, tu teléfono por un buzón y a mí por una
señora. Retrocediste tanto que el aire se volvió puro, los comercios volvieron
a ser artesanales y tú volviste a nacer. Fuiste más allá de tu línea de vida en
sentido contrario y fuiste la primera persona en morir después de vivir para
nacer. Los pajarillos volvieron a colarse por alguna ventana y alguna señora
dejó de preocuparse por su aspecto. Nunca nos olvidaremos pero retrocediste
tanto que dejamos de conocernos…
Y algún día retrocederás lo retrocedido y los comercios
volverán a mecanizarse, el aire volverá a contaminarse, la gente volverá a
envejecer, los pajarillos dejarán de volar y tú y yo volveremos a coincidir. Un
haz de luz en mitad del pasado futurista. Volveremos a mirarnos fijamente y
volveremos a besarnos. Volverás a amarme y volveremos a ser uno. Volveremos a
estar juntos y volveremos a llorar a solas. Y entonces, volverás a irte. Y
volverás a retroceder, porque sabes bastante bien que allí no me encontrarás y
la única forma de volver junto a mí es pisando tus huellas.

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